Propuesta DeVenEx a los Candidatos

Defensoría de los Venezolanos en el Exterior,
Comisión integrada por
Paciano Padrón, Judith Useche y Eduardo Vetencourt

OFERTA DE LOS CANDIDATOS A LA PRESIDENCIA
A LOS VENEZOLANOS EN EL EXTERIOR

Sugerencias para el compromiso de
los Candidatos a la Presidencia
con los compatriotas que viven
más allá de nuestras fronteras

Ha surgido una nueva realidad para Venezuela.  Muchos de los nuestros -por una u otra razón, en su mayoría empujados por la situación política, social y económica del país- se encuentran viviendo en el exterior.  Hoy se estima que no menos de un millón y medio de compatriotas están residenciados, legal o ilegalmente, en un país distinto al nuestro, al que los vio nacer.  Esta nueva realidad exige nuevas políticas de parte del Estado venezolano, para atender a sus ciudadanos allende de nuestras fronteras.

Venezuela nunca había sido, en sus 200 años de vida republicana, un país de emigrantes, por el contrario, tradicionalmente ha sido un país de puertas abiertas para recibir inmigrantes, quienes nacidos en otras tierras vinieron a sembrarse en nuestra patria, a hacerla suya y correr nuestro mismo destino.

La obligación del Estado venezolano con sus ciudadanos no cesa por el hecho de no encontrarse estos en territorio nacional; por el contrario, de alguna manera esa atención se hace más perentoria en diferentes aspectos.   De conformidad con nuestro ordenamiento jurídico vigente, así como con las disposiciones internacionales que rigen la materia, los consulados son una extensión del Estado para atender los requerimientos de sus conciudadanos en el exterior.

El Consejo de Defensores de la Defensoría de los Venezolanos en el Exterior, Asociación Civil sin fines de lucro y sin afiliación partidista, exhorta a los Candidatos a la Presidencia a adquirir los siguientes compromisos para con los Venezolanos en el Exterior (VenEx).

ME COMPROMETO CON LOS VENEZOLANOS RESIDENCIADOS EN EL EXTERIOR:

1)   A ubicar a Venezuela en el camino del progreso.
Los venezolanos, tanto los que vivimos en territorio nacional como los residenciados en el exterior, queremos tener una patria enrumbada por el camino del progreso, la paz y la justicia social.  Venezuela será orgullo de nuestros compatriotas en el exterior, que ninguno tenga que sentir vergüenza de que de nosotros solo se hable para lamentar nuestras penas, errores y fracasos.  Por el contrario, afirmemos nuestro orgullo de ser venezolanos.

2)  A crear condiciones para que retornen los venezolanos que deseen hacerlo.  El progreso de Venezuela, su desarrollo económico y seguridad social, su seguridad jurídica, personal y de los bienes, su espíritu de convivencia, tolerancia y respeto será una invitación a retornar, para todos los compatriotas que quieran vivir en nuestro país.

El Programa Nacional de Retorno contará con un paquete de incentivos fiscales y laborales que tendrán como propósito estimular el regreso de venezolanos, para que contribuyan al crecimiento económico y el desarrollo de la nación.  Se creará la Oficina Nacional de Apoyo al Emigrante Venezolano, adscrita a la Presidencia de la República, encargada de administrar el Programa Nacional de Retorno, que tendrá la labor fundamental de facilitar la reinserción de los compatriotas que regresen al país.

3)   A aprovechar el talento venezolano afuera
Que millón y medio de los nuestros vivan afuera, no debe significar necesariamente una pérdida total para el país, si somos capaces –como lo seremos- de aprovechar esas voluntades, inteligencia y músculos para el beneficio científico, técnico, cultural, comercial, turísticos y otros que se conviertan en enriquecimiento para todos.

En el Ministerio de Relaciones Exteriores se creará la Dirección de Comunidades Venezolanas en el Exterior, con la finalidad de facilitar el enlace de estas con la patria.  A tal efecto se estimularía la creación de organizaciones no gubernamentales que agrupen a los venezolanos en el exterior, bien de acuerdo a su área geográfica de ubicación, a sus intereses particulares, al área científica, cultural o tecnológica a la cual se dedican o, en fin, en torno a un elemento común que los una.

4)   A afianzar sus derechos políticos en el exterior
Los derechos políticos de los venezolanos en el exterior en relación a nuestro Estado son Derechos Humanos, ni los pierden, ni deben verse debilitados como ocurre actualmente.  A tal efecto me comprometo:

A)  Facilitación del ejercicio del derecho al sufragio.  Votar es, y así lo reconoce y garantiza la Constitución, un Derecho Humano (Art.  63), actualmente obstaculizado por diferentes medios desde órganos del Estado, particularmente por el Consejo Nacional Electoral y los ministerios del Poder Popular para las Relaciones Exteriores y las Relaciones Interiores.  En nuestra gestión el ejercicio del derecho al voto en el exterior encontrará su facilitación a través de:
a)   La identificación oportuna de los venezolanos con su cédula de identidad, emitida en los Consulados.
b) La inscripción y traslados en el RE, sin trabas, sin obstáculos burocráticos y leguleyos.
c) La multiplicación de centros electorales en el exterior, más allá de las sedes consulares, para acercar la mesa de votación a los electores, en cumplimiento de mandatos legales hoy ignorados.

 B)  Promoción de la participación ciudadana.  En atención al reconocimiento constitucional a todos los ciudadanos de su “derecho a participar libremente en los asuntos políticos… en la formación, ejecución y control de la gestión pública” (Art.  62), haremos valer y facilitaremos el uso de los “medios de participación y protagonismo del pueblo en ejercicio de su soberanía, en lo político: el referendo, la consulta popular, la revocación del mandato, las iniciativas legislativas, constitucional y constituyente, el cabildo abierto y la asamblea de ciudadanos y ciudadanas cuyas  decisiones serán de carácter vinculante, entre otros” (Art.  70).

Estos medios de participación política del pueblo no están reservados a los compatriotas residenciados en el país, por lo cual es obligación del Estado facilitar y garantizar su ejercicio.  Los estimularemos todos, particularmente la celebración de asamblea de ciudadanos de conformidad con la Constitución.

 C)  Elección de Diputados a la Asamblea Nacional en circunscripción del exterior.  Los venezolanos residenciados fuera del país tienen derecho constitucional al “sufragio” (Art.  63), a “elección de cargos públicos” (Art.  70), pero la misma Constitución al establecer la manera en que se integra la Asamblea Nacional, omite la participación de los compatriotas residenciados en el exterior, lo que me obliga a comprometerme a preparar el cambio constitucional correspondiente, para cuando estén dadas las condiciones abordarla.

Los numerosos venezolanos que residen en el exterior no tienen representación en el Parlamento.  Como se sabe, la Constitución establece que los venezolanos elegirán diputados que los representen en la Asamblea, según su lugar de residencia en el territorio nacional, por lo que los diputados, además de ser “representantes del pueblo y de los Estados en su conjunto” (Art.  201), representan directamente a los electores de los 23 Estados y el Distrito Capital, no así de manera directa a los compatriotas que viven en el exterior.

“La Asamblea Nacional estará integrada por diputados y diputadas elegidos o elegidas en cada entidad federal por votación universal, directa, personalizada y secreta con representación proporcional, según una base poblacional del uno coma uno por ciento de la población total del país”.  Añade el Art.  186 constitucional que “Cada entidad federal elegirá, además, tres diputados o diputadas”, para añadir luego que los pueblos indígenas “elegirán tres diputados o diputadas de acuerdo con lo establecido en la Ley Electoral”.

Que nuestra Constitución de 1999 no contemple tal representación es comprensible, como es comprensible  que así fuera también en las 25 constituciones anteriores.  Los venezolanos vivíamos en Venezuela, era insignificante el número de los que, por una u otra razón, se residenciaban fuera del territorio nacional.

Que hoy haya más de millón y medio de venezolanos habitando fuera de nuestra frontera, significa que millón y medio de los nuestros no tienen representación directa en el Parlamento, constituyendo un conglomerado que numéricamente es superior a la suma de los habitantes de varios Estados de la República.

Estamos de acuerdo con la reivindicación histórica de nuestros indígenas, y que la Constitución les otorgue el derecho a elegir dos tipos de diputados a la Asamblea Nacional, los de su jurisdicción geográfica, es decir los del Estado donde viven, y los diputados indígenas que le representan de manera muy directa.  Esta es una contraprestación a tantos años de olvido.  Reclamamos para los venezolanos en el exterior el derecho a tener sus propios diputados ante la Asamblea Nacional.

Me comprometo a promover  en su momento un cambio en el texto constitucional, que desde ya estamos estudiando, que contemple al igual que en todos los países que tienen un significativo número de emigrantes, la representación de estos en el Parlamento.

El Art. 197 constitucional establece para los diputados a la A.N. la obligación de “mantener una vinculación permanente con sus electores y electoras, atendiendo sus opiniones y sugerencias y manteniéndolos informados e informadas acerca de su gestión y la de la Asamblea.  Deben dar cuenta anualmente de su gestión a los electores y electoras de la circunscripción por la cual fueron elegidos o elegidas y estarán sometidos o sometidas al referendo revocatorio del mandato en los términos previstos en esta Constitución y en la ley sobre la materia”.  Este importante mandato constitucional no atañe a los venezolanos residenciados fuera de nuestras fronteras.  Acabaremos con esta desigualdad ante la norma.

5)   A prestar cabalmente el servicio consular, de conformidad con la Constitución y leyes, y de acuerdo a la Convención de Viena sobre Relaciones Consulares.
En relación a este punto no tengo que comprometerme a generar cambios, a no ser el de la prestación cabal del Servicio Consular en beneficio de nuestros compatriotas residenciados en el exterior, servicio que hoy se encuentra plenamente disminuido.

Por ahora no hay nada que inventar, haré cumplir la ley para que los venezolanos encuentren en su Consulado:

A.  Los instrumentos de identificación; allí debe emitírsele al venezolano, en tiempo oportuno su pasaporte e igualmente le otorgaremos -lo que no se ha hecho nunca- su cédula de identidad, instrumento fundamental para la identificación en lo relacionado a nuestro País.

Muchos venezolanos adultos jamás han tenido la cédula de identidad de su país, por ser nacidos afuera de padres venezolanos, o nacidos en territorio nacional, se fueron al exterior antes de obtenerla.  Hasta hoy la única forma de tener cédula de identidad es haciéndose presente en el país, lo que resulta a todas luces absurdo.  Estados europeos e incluso latinoamericanos emiten la cédula o carnet de identidad a sus nacionales residenciados en el exterior.  Así lo haremos, es mi compromiso.

B.  Los servicios de Registro Civil, para dejar constancia de nacimientos, reconocimientos de hijos, adopción internacional, matrimonios, declaraciones de uniones estables de hecho, divorcios y defunciones, entre otros actos atinentes a la vida del hombre.

C.  La prestación de los servicios registrales y notariales que requieran; además, la facilitación para el otorgamiento de poderes; legalización de documentos; certificación de notas de estudio y títulos académicos; tramitación en materia sucesoral, herencia, deuda, liquidaciones y testamentos, entre otros.  La expedición de constancia de buena conducta y certificación de antecedentes penales, así como declaración jurada de patrimonio.

D.  La atención a la seguridad social, el pago de pensiones, el suministro oportuno y expedito de la fe de vida cuando le sea requerida, utilizando tecnología y metodología modernas que sustituyan el traslado del beneficiario hasta la sede consular.

E.  La tramitación de divisas preferenciales (CADIVI) para estudiantes, así como remesas familiares y de otra índole.

F.  La protección de sus intereses; recibir la ayuda y asistencia que requieran (sean personas naturales o jurídicas), y el cuido de sus intereses en caso de sucesión por causa de muerte en el Estado extranjero (Art.  5, literales “a”, “e” y “g” de la Convención de Viena).

G.  La atención preferente a menores y personas que carezcan de capacidad plena, en particular cuando se requiera instituir para ellos una tutela o curatela

H.  Las medidas convenientes para su representación ante los tribunales y otras autoridades del Estado receptor, a fin de que se adopten las medidas provisionales de preservación de sus derechos e intereses cuando, por estar ausentes o por cualquier otra causa -por supuesto que incluida la falta de recursos económicos- no puedan defenderse oportunamente.

I. Tramitaciones, tales como viaje de menores de edad, traslado de cadáveres o cenizas a Venezuela, o transporte de mascotas; certificado de uso de vehículo o menaje de casa para su envío a Venezuela.

J.  La inscripción en el Registro Militar y en el Registro Electoral, así como la asistencia necesaria para la participación en las elecciones.

K.  Los otros servicios consulares a los que tenemos derecho los venezolanos, según la Ley y los Tratados Internacionales vigentes.

6)  A acercar el Consulado a los venezolanos en el exterior.
No son los venezolanos que están fuera del país quienes deben residenciarse en la cercanía de los consulados, sino es el Estado el que debe prestar servicios consulares a sus ciudadanos donde ellos se encuentren.  Por supuesto que esto no debe entenderse literalmente en cuanto a que adonde quiera se encuentre un venezolano, reciba el servicio consular en su propia ciudad de residencia, pero sí que donde un número significante de ellos esté residenciado, haya un consulado de la categoría y dimensiones que corresponda, para atenderlos como requieren.

Acercar el Consulado a los venezolanos no debe entenderse solamente como la apertura de nuevas oficinas consulares, o la realización de operativos en ciudades no sede de consulado, debe igualmente producirse ese acercamiento con el uso amplio de nuevas tecnologías de comunicación y simplificación de trámites.  Por ejemplo, es injusto hacer que ancianos pensionados o jubilados tengan que trasladarse periódicamente al Consulado -a veces recorriendo centenares o miles de kilómetros- para que en este se les otorgue la Fe de Vida que les es requerida.

Algunas directrices sobre la forma en la que ha de actuarse:

A.  No debe existir ninguna concentración urbana importante, en cuanto al número de compatriotas residentes en ella, donde no se preste el servicio consular de nuestro país.

Citemos algunos ejemplos.  En la ciudad de Calgary, provincia de Alberta en Canadá, más de dos mil familias venezolanas, fundamentalmente vinculadas a la actividad petrolera, no tienen cercano ningún servicio consular.  El Consulado más próximo es el de Vancouver, ubicado aproximadamente a 12 horas por carretera, está recién abierto y no presta todos los servicios, entre ellos nada que tenga que ver con el Registro Electoral.

Pueden igualmente mencionarse ciudades con alto número de venezolanos residentes sin servicio consular cercano, como son el Puerto de Stavanger, Noruega, el Puerto de Dublín, en Irlanda, o toda Nueva Zelanda, que tiene como Consulado más cercano el de Canberra, en Australia.

B.  No deberán existir consulados con una gran circunscripción consular y alto número de venezolanos residentes, que implique una atención deficiente a estos.

El caso más patente es el del Consulado de Miami, que tiene en su circunscripción consular una población no menor de 250 mil venezolanos, distribuidos en cuatro Estados: Florida, Georgia, Carolina del Norte y Carolina del Sur.  El Consulado en Miami es incluso insuficiente para atender solo los requerimientos de los venezolanos en el Estado de Florida; se hace imperativo, por decir lo menos, prestar servicio consular directo en las ciudades de Orlando, Tampa y Jacksonville.

C.  En algunos países el servicio consular no debe prestarse solo en su capital, cuando en otras ciudades del mismo es mucho más significativo el número de venezolanos.

Australia, el país Continente, es un caso típico.  El Consulado en ese gigantesco país está ubicado junto con la Embajada en la capital Canberra, donde son pocos los venezolanos residentes, ya que la mayoría de estos están residenciados en los puertos de Sídney y Melbourne.  Algo semejante ocurre en Arabia Saudita y en el Reino de los Países Bajos, por solo mencionar dos más.

D.  Un trato sin duda preferente debe darse a países como Italia, Portugal y España, donde hay un alto número de venezolanos por naturalización que retornaron a sus patrias de origen, sin dejar de ser venezolanos, y junto a ellos – en algunos casos antes que ellos- se residenciaron allá sus hijos y nietos, también venezolanos.  Son países en los cuales podrían prestarse servicios consulares en numerosas comunidades a través de cónsules honorarios, amén de abrir consulados en lugares que lo piden a gritos como Las Palmas en Islas Canarias, Orense que es la ciudad de Galicia con más alto número de compatriotas venezolanos, o Valencia, para solo citar tres lugares de España.

E.  Debe prestarse una atención especial a aquellas ciudades de América Latina en las que es alto el número de venezolanos, muchos de ellos ubicados en poblaciones vinculadas a la actividad petrolera, tales como se encuentran en México y Colombia, entre otras.

F.  Debe hacerse uso de los diferentes tipos de consulados, los cuales no todos tienen por qué ser consulados generales, sino simples consulados en cualquiera de sus categorías, sin olvidar Viceconsulados y Cónsules Ad Honoren.  A este respecto deberá actuarse de conformidad con estudio de población venezolana en el exterior, según censo que ha de realizarse para garantizar a los ciudadanos venezolanos la atención consular que merecen.

G.  Se pondrá especial atención a que los consulados presten sus servicios en un número adecuado de horas, siguiendo un horario completo de oficina, para ampliar el tiempo de atención a los ciudadanos.  Se propiciarán operativos periódicos para prestar servicios a grupos de venezolanos que se encuentren en ciudades  donde no haya consulados, dentro del concepto de acercar el consulado a los ciudadanos venezolanos.

H.  Actuar con estricto apego a la Ley de Simplificación de Trámites Administrativos, de modo que no se compliquen los procedimientos y se exijan papeleos de manera innecesaria.

I.   La profesionalización de los funcionarios consulares para la mejor prestación de sus servicios será punto de interés.

J.   Estaremos atentos a los cobros que se hacen o puedan hacerse de manera indebida por servicios prestados.

Este documento incorpora elementos de la “Propuesta de políticas públicas hacia los venezolanos en el extranjero” suministrada por el Dr. Marino González

Telefax: (0212) 482-4569 – (0414) 328-1848E-Mail: pacianopadron@gmail.com / Twitter: @pacianopadron

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